El cemento ha sepultado durante décadas el patrimonio histórico de Las Palmas de Gran Canaria, una ciudad con casi seis siglos de historia que apenas conserva los atractivos que antes de la mitad del pasado siglo engalanaban su zona noble. La última pala sobre la historia es la que estos días se está dando sobre los viejos muros que escoltan el monumento a Fernando León y Castillo en el tramo del Paseo de Chil que forma parte del conjunto del parque Doramas.
Colectivos como Gran Canaria Renace alertaron días atrás de la presencia de vallado y obreros en la zona sin que en el lugar se encontrara ningún cartel que explicara los motivos de los trabajos. Los centenarios adoquines que fijan el final de la pendiente de tierra están siendo tapados con bloques de hormigón que cambian la fisionomía natural del lugar desde que hace poco menos de un siglo quedara realizada esa parte del parque.
El gabinete de comunicación del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria señala las razones que han producido el cambio de rostro de un lugar simbólico en la ciudad. «La obra que se está haciendo en ese tramo es producto de que se había producido un pequeño desprendimiento por la presencia de humedad. Desde la Concejalía de Vías y Obras se está levantando un talud para contener el muro, que estará revestido con piedra de cantería de Arucas. Se inyectará hormigón entre el antiguo muro y el nuevo talud para así reforzarlo», explican
Enlace a publicación de periódico Canarias 7:
Más cemento sobre el patrimonio de Las Palmas de Gran Canaria